Tres cortes en mi vida escolar: La cometa, Colón y la trigonometría

cometa

¡Ojalá pudiera recordar aspectos como los que señala Pere Pujolás! Aunque revise los estratos de mi memoria no están, no existen…

En mi infancia recuerdo también la escuela de niños y de niñas con clases separadas. Donde el aburrimiento había hecho mella hasta el extremo, en los bajos de un edificio como en el que manzanas más arriba vivía yo. Todo ello en un colegio llamado “Muñoz”  ¿Sabéis cual era uno de los castigos más singulares? Aunque los desgraciadamente los probé todos, pues llevarte a la clase de las chicas ponerte con los brazos en cruz y observar las risas y miradas de tu alrededor.

También te pegaban con una regla en las piernas o te llevaban al despacho de la directora con algún cuadro de Franco en la pared y un gran crucifijo de madera marrón que iba a juego con la silla donde se sentaba ella, vieja, gorda, fea, pintada hasta el extremo y con su mano llena de anillos te daba en la cabeza… En fin todo eso  con cinco y con seis años.  ¿Qué método de enseñanza puedo deducir de aquello? Cantábamos por la mañana, sí,  “El cara al sol” y cantábamos las tablas de multiplicar hasta la saciedad. Por ello de estos años de mi infancia no siento un especial recuerdo ni un especial cariño.  Y  como decía  John Holt  a pesar de todo aprendí a leer, a escribir, a sumar a restar…

Más adelante cambié de colegio, se llamaba “los Ángeles” especialmente recuerdo al profesor de Educación Física del que no podría decir nada bueno por ello omito mis referencias. En este colegio un día, en clase alguien vino y preguntó algo, supe con el tiempo que era un comercial representante de los álbumes de cromos  y nos advirtió que haría una pregunta a la que habría que dar pronta respuesta. ¿Quién descubrió América? Solamente se oyó un grito rápido y seguro que decía ¡Cristóbal Colón! Ante las grandes bocas abiertas de mis compañeros.  No sé cómo fue pero acerté.  Y allí estaba mi álbum nuevo de VIDA Y COLOR  con un buen taco de cromos para empezar la colección. Me ayudó a  terminarla  mi amigo Ram que me traía a casa en bicicleta casi a diario cruzando el campo.vida y color 014

En esta época un profesor de “Trabajos Manuales” nos enseñó a hacer una cometa ya con cerca de diez u once años. Recuerdo que la carrocería estaba hecha  con papel de embalar marrón claro, con cañas partidas por la mitad (Nunca pensé que iba a volar con lo simple que era) en forma de cruz y una gran cola que era lo importante con muchos lazos con un carrete de hilo resistente y justo cuando la terminé, hacía viento y la eché a volar y vaya que funcionó. Fue estupendo, en el campo, solo,  volando la cometa, y aprendí  a subirla y  subió y subió. La veía pequeña y la cuerda se rompió y la cometa cada vez se hizo más chiquitita hasta solamente conformar un punto en el cielo azul  que definitivamente se desvaneció en las alturas infinitas.

Más tarde,  probablemente en tercero de BUP (bachillerato unificado polivalente) empecé a entender las matemáticas y recuerdo la fisonomía de un profesor bajo, delgado, con grandes gafas que las explicaba divinamente  y por ello las entendía. Y por ello comenzaron, sorprendentemente y después de muchos años a gustarme las matemáticas  en el apartado de trigonometría, seno, coseno, tangente, secante, cosecante… las funciones, etc, etc. ¡Como me gustaba resolver los problemas y encontrar correctos los resultados!

TrigonometriaSiempre que he podido he trabajado por aprendizaje cooperativo, por proyectos, con la globalización de por medio, con centros de interés con el método natural de lectura y escritura y para ello he mamado del MCEP (movimiento cooperativo de escuela popular) con mucho orgullo y con excelentes maestros como Josep Alcobé,  Paco Bastida, Paco Lara, Paco Olvera, Paco Luján, Asunción Servant, Juanita, Nati,  Baltasar Román, Nina Sotorrio, Regina Olmos, Emiliano Padilla, Jose Luis Alonso, Jesús Palop,  Juan Antonio García y tantos otros de los que he aprendido de verdad, durante y después de la Universidad.  Realmente ellos, todos activos en el momento de mi incorporación a la escuela, me enseñaron lo que se y fueron el sustento en mis momentos de duda. Por ello cada vez que puedo  me sumerjo  en un proyecto de trabajo y disfruto enormemente.

 

 

 

cuestionario final

 

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